Álvaro lo dijo un domingo por la mañana, con el café todavía humeando sobre la mesa.
Sin preámbulo. Sin introducción que lo preparara. Con la naturalidad de quien lleva semanas pensando en algo y un día decide que ya está listo para decirlo, sin más espera.
—Voy a reducir a dos días de consulta.
Laura lo miró por encima de su taza.
—¿Desde cuándo?
—Desde el mes que viene.
—¿Lo decidiste ahora?
—Lo decidí hace tiempo —dijo Álvaro—. Ahora lo digo.
Laura no respondió de inmediato. Puso la taza sob