La regadera pesaba menos de lo que debería.
Laura la llenó en el fregadero de la cocina, esperando que el agua fría llegara hasta el borde, sintiendo en la mano el peso familiar del objeto que durante años había sostenido Don Raúl cada martes con la naturalidad de quien lleva toda una vida haciendo el mismo gesto.
Salió al balcón.
Era martes.
No había nadie en la silla. No había bolsa pequeña con semillas ni abono ni ninguna de las cosas que Don Raúl traía de manera tan constante que Laura habí