Un corredor pasó por delante del banco, con los auriculares puestos y la mirada de quien está en un lugar distinto al que sus pies ocupan, el lugar interior donde se procesa algo mientras el cuerpo cumple el kilometraje del día.
Laura bebió el café.
El parque a media mañana de martes tenía esa densidad particular de las horas sin prisa: no el bullicio de los fines de semana, no el silencio completo de las madrugadas, sino la vida cotidiana de una ciudad que sigue funcionando mientras los que ti