Álvaro llevó el Proyecto Nido a Marina esa misma noche.
No esperó al día siguiente. No buscó el momento adecuado ni el tono correcto ni las palabras exactas. Llegó al piso con el documento bajo el brazo a las nueve de la noche, llamó al timbre, y cuando Marina abrió le entregó la carpeta sin decir nada.
Marina lo miró.
Miró la carpeta.
Entró a la cocina. Se sentó en la silla de siempre, la del lado de la ventana. Puso la carpeta sobre la mesa.
Álvaro se quedó de pie junto a la puerta de la coci