Una mujer con cámara esperaba en la recepción de la firma a las diez de la mañana.
No la cámara pequeña de quien graba por afición. Una cámara profesional, negra, con el objetivo largo de quien trabaja en distancias que le dan tiempo a pensar lo que va a capturar antes de capturarlo. La mujer la llevaba colgada al hombro con la soltura de quien la lleva así todos los días y que ya no siente su peso como algo que hay que compensar sino como parte de lo que es estar lista para trabajar.
La recepc