Blanca estaba en la cocina con los brazos cruzados y los ojos fijos en Laura.
No había dicho nada todavía. Solo la miraba con la expresión de quien sabe algo que le han ocultado y que está decidiendo si va a tratarlo como una omisión o como una traición, que son dos categorías distintas con respuestas distintas y que Blanca, con dieciséis años y la precisión verbal de alguien que lleva cinco preparándose para ser abogada, era perfectamente capaz de distinguir.
—¿Cuándo pensabas contárnoslo? —di