Laura viajó a Bruselas para visitar a Blanca poco después de que asumiera oficialmente la presidencia del Comité de Derechos Fundamentales.
Llegó al edificio donde Blanca tenía su nuevo despacho, un espacio considerablemente más grande que el anterior, con vistas a uno de los parques principales de la ciudad.
Llamó a la puerta.
—Un momento —dijo la voz de Blanca desde adentro, sin abrir todavía.
Laura esperó, escuchando el sonido del teclado, el ritmo rápido de alguien terminando un párrafo imp