Elizabeth casi no habló en todo el viaje. Estaba como vacía, o tal vez aún no caía en la realidad de lo que acababa de vivir.
"¿Por qué nada es como quiero? ¿Por qué no pudimos ser una pareja normal?" pensó, tocando suavemente su vientre.
—Bebé... no te preocupes, pase lo que pase, te prometo que tendrás a tu papá y a tu mamá siempre junto a ti —sonrió con tristeza—. ¿Sabes? Eres lo más lindo que me ha pasado. Y.... aunque todo haya sido así, no cambiaría nada, absolutamente nada. Ni siquiera ha