Epílogo.
Los años irremediablemente, habían pasado. Y aquellos que alguna vez, fueron jóvenes y con muchos conflictos internos hoy estaban presenciando un acontecimiento importante en la vida de dos de sus hijos.
Veinticinco años habían transcurrido rápidamente y allí estaba Elizabeth —aún tan hermosa y llamativa como siempre— acompañando a su amado hijo mayor, Lucas, quien esperaba en el altar a una radiante Amelia, hija de Lucía y Santiago.
Parecía que, después de todo, Lucía y Elizabeth estaban destin