Después de una noche tormentosa, Federico despertó con un mensaje de Víctor: aún no había novedades y un hombre había partido hacia la costa con la esperanza de encontrar a Elizabeth.
La situación comenzaba a sacarlo de quicio. Quería estar con ella, pero al mismo tiempo, el sólo hecho de pensar en desnudar sus verdaderos sentimientos le provocaba un temor paralizante.
Ese miedo le hacía desacelerar la búsqueda, aunque el pensamiento de que Pablo pudiera encontrarla antes lo enloquecía.
Fue al