Lisa
No pude mentir.
Y Cristian lo supo en el mismo segundo en que no respondí.
Se apartó apenas, lo justo para mirarme a los ojos. Ya no había sonrisa. Tampoco triunfo. Había algo más incómodo… vulnerable.
—Eso —dijo en voz baja—. Ese silencio. Siempre fuiste pésima mintiéndome.
Me solté de golpe, como si el contacto empezara a quemar.
—No confundas las cosas —dije, acomodándome el cabello, buscando aire—. Sentir algo no significa que esté bien. No significa que quiera esto. Ni a vos.
—