Lisa
Nunca pensé que bajar solo para buscarle un plato de comida a mi mamá terminaría convirtiéndose en uno de los momentos más desconcertantes de mi vida. Ella llevaba todo el día recostada; la fiebre había cedido, pero aún se veía débil. Quise que comiera algo caliente antes de que se durmiera de nuevo, así que tomé aire, me puse un abrigo ligero y salí de la habitación en silencio.
Pero apenas bajé el último escalón, sentí que había entrado en un lugar distinto al mismo que había recorri