Lisa
Miré la carpeta, repasando mentalmente que no me faltara nada: los documentos, la lista de tareas, todo estaba allí. Respiré hondo y, cuando por fin las puertas del ascensor se abrieron, di un paso adelante… y choqué de frente con alguien.
—Oh, perdón —murmuré, inclinándome un poco para no derramar la carpeta.
El joven frente a mí sonrió con confianza, cruzando los brazos mientras me observaba. Tenía unos años más que yo, quizá veintitantos, y un aire seguro de sí mismo que se notaba en