Lisa
—Mínimo te emborrachaste antes de venir para acá. O hueles algo raro. Porque… si entiendes que te conozco hace menos de dos semanas y te he besado dos veces, ¿y ahora me estás diciendo que te quieres casar conmigo? —le dije sin poder creer lo que salía de su boca.
Cristian me miraba con una calma que me sacaba de quicio. Tenía esa expresión como si supiera algo que yo no, como si en su mente todo tuviera sentido y en la mía solo hubiera caos. Se encogió de hombros, con una sonrisa leve.
—P