Las celebraciones seguían, y el equipo de San Martín era puro ruido y alegría. Gritos, abrazos, saltos y planes para más tarde. Sergio, el entrenador, los despidió con una sonrisa inmensa y la promesa de que el lunes analizarían el partido. Pero esa noche era para disfrutar.
Gonza armó un grupo de WhatsApp en segundos.
—¡Pizzas en lo de Kevin! ¡Ya está avisada la madre! —gritó mientras todos festejaban.
Algunos ya planeaban qué pedir, otros se sacaban selfies con Lautaro, el héroe del partido.