Jenifer corrió sin mirar atrás. El nudo en la garganta le quemaba por dentro, mientras sus pasos la llevaban lejos del gimnasio, lejos de Lautaro… y de esa imagen que no podía sacarse de la cabeza. Él riendo con esa chica. Sentado con ella. Tan cerca, tan relajado. Como si todo lo vivido entre ellos no hubiese significado nada.
No quería volver a su casa. No quería que su madre le preguntara qué le pasaba. No quería encerrarse en su cuarto a llorar sintiéndose estúpida. Solo quería desaparecer.