volviendo al partido.
Minuto 34 del segundo tiempo. El sol ya caía lentamente detrás de las tribunas, tiñendo el cielo de un naranja suave que contrastaba con la intensidad que se vivía en el campo. El marcador seguía 1 a 1. El empate no era un mal resultado, pero el equipo quería más. Habían luchado, se habían desgastado, y ahora el aliento de la gente empujaba como una marea imparable.
Lautaro se había ganado la cancha. Desde su ingreso había cambiado el ritmo, había dado el pase del empate,