El sol de la tarde se filtraba entre las nubes cuando Jenifer salió de la escuela. Caminaba rápido, apretando fuerte los libros contra su pecho. El aire parecía más pesado de lo normal, como si llevara algo más que cuadernos. Sus pasos se detuvieron al doblar una esquina, cuando una sombra familiar se le cruzó.
—Tenemos que hablar —dijo Tiago, saliendo de entre dos autos estacionados.
Jenifer frunció el ceño. Ya había notado en los últimos días cómo Tiago la miraba. Desconfianza, celos, rabia.