—Amor —me dijo un día mientras íbamos de regreso a casa —tenía planeado un fin de semana por tu cumpleaños, ir a donde tú quisieras, pero ¿Qué crees?
—¿Qué pasó? —Pensé en algo malo, un problema en la universidad o el despacho.
—La abuelita te quiere festejar en su casa, dice que veinticinco no se cumplen siempre.
Nos ganó la risa y a mi las lágrimas, mi abuelita era el ser mas amoroso y tierno, siempre cuidando de mi y ahora también de Julián y de Emilio.
—Ay mi amor, perdón, es que ella siem