Luego de salir de la oficina llamé al notario para hacer cita y dar formalidad al documento que dejó Julián, me dijo que me esperaba en dos días y agendé. También fui con el ginecólogo, había perdido una cita, ni siquiera mi bebé me había hecho entrar en razón, comenzaba a sentirle moverse dentro de mi y había hecho caso omiso a ello, no porque no le quisiera, era por saber que Julián no alcanzó a sentir todo aquello y que tenía una ilusión enorme con vivir la paternidad otra vez. La cita era p