El orgasmo me arrastró sin contemplaciones y creí que todo había terminado, nada mas alejado de la realidad, él apenas estaba comenzando, lo supe en cuanto sus dedos comenzaron a abrir camino en el orificio mas pequeño, me encantaba tenerlo dentro en todas las formas posibles, pero simplemente me sentía débil luego de tantas veces que me hicieron venir esa tarde, y ahora venía Julián con su tamaño imponente y sus vigorosas estocadas, y yo que no sabía negarme a ese tipo de placer, ese que por a