El día que conocí a Julián, debo admitir que me cayó muy mal. La primera impresión que me llevé fue pésima, un tipo arrogante y déspota fue lo que yo vi, muy guapo y todo, pero un creído.
Él salió del salón de clases luego de darme su tarjeta para que le escribiera y me mandara las actividades del día, podía haberlas conseguido con algún compañero, pero si ya se había ablandado un poco no había motivo para comenzar una guerra el primer día.
Asunto: Actividades de la clase.
Buenas tardes, doctor.