CAPÍTULO 71.
Capítulo 71
El aroma a jazmín en la habitación de Miguel era ahora una presencia física, casi asfixiante. Miguel se sentó en el borde de la cama, apretando el pañuelo de seda entre sus dedos. Su mente trabajaba a marchas forzadas para reconstruir la noche anterior.
Recordaba el té, recordaba el peso del cansancio... y recordaba el abrazo de Andrea. No como el de una empleada consolando a su patrón, sino como algo más denso, más invasivo.
La puerta se abrió sin que él diera permiso. Andrea entró