CAPÍTULO 70.
Capítulo 70
El silencio en la oficina de Guzmán era casi absoluto, solo interrumpido por el golpeteo rítmico de sus dedos contra el escritorio de caoba. Frente a él, la pantalla de la computadora brillaba con los estados de cuenta de la tarjeta de Miguel.
Guzmán no era un hombre de corazonadas, era un hombre de datos, y los datos le estaban gritando una verdad que Miguel se negaba a ver.
Había pasado toda la noche rastreando los movimientos de Andrea. Sabía que se había comprado vestidos y zapa