Capítulo 132. Ahora a salvo.
Francesco asintió, intentando con todas sus fuerzas aparentar la mayor calma que fue capaz de reunir en ese momento tan crítico, a pesar de que por dentro sentía una furia incontrolable, un fuego que amenazaba con consumirlo.
Lo único que deseaba, con cada fibra de su ser, era explotar en una ráfaga de violencia, arrasar con todo y con todos los que habían osado poner a Catalina en esa situación límite.
Se dio cuenta, con una amarga certeza que le perforaba el alma, de que andar con rodeos, ser