Mundo ficciónIniciar sesiónLucas Mendoza, un exitoso empresario comprometido con Sonia, Lucas siempre ha soñado con ser padre. Sin embargo, después de múltiples intentos fallidos, Sonia no logra quedar embarazada. Desesperado por cumplir su deseo de formar una familia, Lucas toma una decisión que cambiara sus vidas para siempre: recurrir a la gestación subrogada. Es entonces cuando aparece Daniela, una mujer muy fuerte y resiliente que ha enfrentado mas obstáculos de los que se puede contar. Atrapada en una encrucijada económica, Daniela se ve obligada a considerar una propuesta que nunca imagino recibir: “quiero que sea mi vientre de alquiler”
Leer másLos días pasaron volando desde que supimos que esperábamos una niña. Emilia. Solo pronunciar su nombre nos llenaba de emoción. Cada mañana Daniela despertaba con una sonrisa, acariciándose el vientre, hablándole con dulzura, y cada noche, antes de dormir, yo me inclinaba para susurrarle cuentos al oído, como si ya estuviera entre nosotros.Después de todo lo que habíamos pasado, por fin teníamos una razón para respirar tranquilos. Mariano estaba en prisión, y Sonia… simplemente desapareció. Tras ver cómo su lugar como madre era ocupado por una mujer que sí estaba dispuesta a amar sin condiciones, se alejó. No más reclamos, no más gritos. Solo silencio. Y, sinceramente, fue lo mejor.La paz se instaló en nuestras vidas.Y con la paz, llegó la emoción: el baby shower.Daniela no quería una gran fiesta, pero yo sí. Quería celebrarla a ella, a nuestra hija, a este renacer. Así que, con ayuda de Claudia y Camila, organicé un evento sencillo, elegante y lleno de amor. Decoramos con tonos ros
Habían pasado varias semanas desde que Daniela y yo recibimos la confirmación oficial: su embarazo avanzaba sin complicaciones. Cada consulta médica, cada latido, cada leve cambio en su cuerpo nos llenaba de esperanza, pero también de un pequeño y constante temor: Mariano seguía suelto.Aquel desgraciado que había arrastrado a Daniela por años, que la chantajeó con fotos íntimas, que la hizo temblar de miedo más de una vez… aún andaba libre.Yo no iba a permitir que ese hombre siguiera respirando cerca de ella. La justicia ya le había fallado una vez a Daniela. Esta vez no lo permitiría.—Lucas —dijo una noche, mientras cenábamos en la terraza del apartamento—. He pensado en lo de Mariano. No puedo seguir viviendo con miedo. No quiero que nuestro hijo crezca con esta sombra encima.Tomé su mano por encima de la mesa.—No va a crecer con miedo, te lo prometo. Voy a hacer todo lo posible para que Mariano pague por lo que te hizo.Ella sonrió con ternura, pero sus ojos mostraban una mezcl
Lucas Mendoza estaba cargado de miedos e inseguridades. ¡Daniela estaba embarazada! Después de todo lo que habían pasado juntos… después de la pérdida de aquella criatura que no llegó a nacer y que habían concebido por inseminación… ahora este embarazo era distinto. Este bebé sí era suyo. De ambos. Real. Un milagro nacido del amor, no de un contrato ni de un acuerdo.Sabía que Daniela también tenía miedo. Lo veía en sus ojos cada vez que hablaban del futuro. Pero había algo más. Algo cálido y poderoso brillaba en ella, una ilusión tímida que comenzaba a crecer en paralelo a la vida que llevaba en su vientre.—Te noto muy callado —dijo Daniela con voz suave—. ¿No quieres al bebé?Lucas sintió un escalofrío. Solo pensar que ella pudiera dudarlo lo sacudía por dentro.—¡No! ¿Cómo puedes pensar eso? —exclamó con urgencia—. Cariño, jamás pienses eso. Amo a este bebé con toda mi alma. Solo estoy asustado. Quiero cuidarte, protegerte. No quiero volver a perderte. Ni a ti, ni a nuestro hijo.D
DANIELA MOLINAEsa voz… de solo escucharla me causaba repulsión. Tenía enfrente mío a una de las responsables de la muerte de mi bebé. Ella, junto con Mariano, fueron partícipes de mi secuestro. La mano de Lucas agarra la mía, intentando calmarme, así que intento relajar mi cuerpo.—Se ven bien —dice esta, sentándose con total tranquilidad.—No puedo creer que te veas tan tranquila luego del daño que causaste —hablé, controlando el tono de mi voz. No quería perder los estribos, pero la muy desgraciada se ríe.—Yo no fui la que mató a tu bastarda.Cuando me iba a lanzar sobre ella, Lucas me detiene.—Tranquila, te está provocando —escucho la risa de Sonia.—¿Sabes algo, Lucas? Nunca te amé. Solo fuiste un medio para llegar a un fin. Todo iba a ser perfecto si no se te hubiera metido en la cabeza la idea de ser padres. ¿Para qué tener un hijo? Eso solo arruinaría mi vida —noto cómo Lucas se tensa, pero no dice nada—. Lorenzo les hizo un favor.—¡BASTA! —grita Lucas, ya saliéndose de sus
De regreso a nuestro hogar, ninguno de los dos cabía de la felicidad. Nuestra noche de bodas fue una locura, y todavía recuerdo los besos, caricias y emociones que vivimos en esa pequeña habitación.—¿Estás cansada? —pregunta Lucas mientras nos acomodamos en el jet.—No pude dormir bien anoche —este me mira con una sonrisa cómplice.—Ya podrás descansar un rato en el jet.—Eso espero.Cuando ya estamos en el aire, el piloto nos indica que podemos movernos dentro del jet. Aprovecho para pararme y estirar las piernas; los vuelos largos siempre hacen que se me acalambren.—¿Todo bien?—Sí, es solo que tengo las piernas acalambradas —este me observa de arriba abajo con su mirada depredadora.—Te ves bellísima con ese vestido corto —se levanta y camina hacia mí. ¿Qué piensa hacer?— Te ayudaré —toma mi pierna derecha y comienza a darle masajes y leves caricias que estaban haciendo estragos en mi cuerpo. Su mano lentamente empezó a subir hasta adentrarse por mi vestido.—Espera, ¿qué haces?
DANIELA MOLINAEstaba emocionada, íbamos a tener una ceremonia de unión en este templo maravilloso. Aún no podía creer que estuviera a kilómetros de nuestra casa junto a Lucas, el gran amor de mi vida. Dios, te prometo que haré mi mayor esfuerzo para que este matrimonio funcione, pero danos también tu sagrada bendición para que siempre estemos unidos.—¿Puedo pasar? —una chica llega con un vestido colorido que me deja sorprendida—. Esto se lo mandó el sabio Chen para la ceremonia. ¿Desea que le ayude a colocárselo? —Veía tan complicado ese vestido que, sin pensarlo, le dije que sí.A medida que la chica me iba acomodando todo, mis ojos no paraban de ver cada detalle del vestido. Era un completo espectáculo. Jamás pensé que me vería vestida de esta forma.—¿Le gusta?—Me encanta, es precioso. —La chica me maquilla muy sutilmente, me coloca algunas joyas que representan simbología en su cultura, y luego de un rato ya me encontraba completamente lista.—Estoy segura de que el señor Mendo
Último capítulo