Volví a mi despacho para hablar con Alicia de Samantha. No quería tener problemas, pero no podía permitir que Samantha se quedara en la calle por mi culpa, por culpa de papá y esas fotografías que tenía para usarlas en mi contra que me obligaron a elegir a la otra diseñadora.
―Al fin subes―dijo, Alicia cruzando sus brazos.
―No quiero discutir…
―¡Nunca quieres nada, Liam! ¿Qué hace la empleada aquí?
―Ella iba a trabajar con Silverman, pero al final cambié de opinión y elegí otros de los diseños.