Todo parecía ser un sueño, despertar y ver que en la otra habitación estaban mis hermanitas eran momentos que valoraba con el alma, llevarlas a la escuela, hacer con ellas sus tareas y disfrutar de sus bellas ocurrencias. Con Liam todo era cada vez mejor, salíamos juntos, compartíamos y las niñas lo adoraban. Y yo podía al fin decir a los cuatro vientos que era el amor de mi vida y yo el suyo. Me sentía completa.
―¿Están listas? ―dije entrando a su habitación que estaba un poco desordenada con