Tener a Samantha entre mis brazos, besarla, acariciarla, estaba robándose todos mis sentidos, mi normalidad, mi paz… pero no podía resistirme más. Estaba feliz a su lado, con su compañía cada mañana que, cada vez la necesitaba más. Acaricié su cabello despacio, lo aparté de su cuello y dejé cada beso que demostraba lo que sentía por ella. La senté sobre una de las mesas y me coloqué entre sus piernas mientras mis manos curiosas recorrían su ropa deseando hacerla desaparecer. Sus manos quitaron