Regresé a Nueva York y no quería ni debía volver a mi apartamento. Busqué una habitación en un hotel cercano a la empresa y recibí el mensaje de mi chofer confirmándome que Samantha estaba con él. Había aceptado. Sonreí feliz, tomé una ducha y me acosté. Deseaba que amaneciera rápido.
Llegó la mañana, fui rápidamente a la empresa y busqué a Samantha con mi mirada en todo momento. La esperaba muy ansioso. Por un momento pensé que en el último segundo se había arrepentido de volver, pero de pront