Ver cómo Samantha se retiraba en compañía de Alessandro había sido difícil, pero no había sido nada comparado a lo que estaba sucediendo con Alicia en ese instante; estaba mareada y tenía nauseas. Nada podía ser peor.
Vi como el elevador se cerraba en cámara lenta, giré y Alicia aún estaba llorando. No había nadie a nuestro alrededor y solo quería desaparecer de su vista y de la posibilidad de que estuviera embarazada: No podía ser cierto… ¡NO!
Caminé hacia las escaleras y quería correr, bajar