Salí apresurada con Alessandro deseosa de olvidar lo que había escuchado; no quería pensar en Liam, en Alicia y muchos menos en la posibilidad de que ella…
Alessandro me llevó a comer a un restaurante cercano.
―¿Estás bien? ―preguntó al recordar lo que antes había pasado.
―Sí… gracias.
―Es un placer contar con tu compañía―sonrió, pero yo me sentí realmente nerviosa e incómoda.
―Podemos volver si quieres. Ya me siento mejor.
―Tranquila, tenemos una hora libre. Y no hemos comido nada―sonrió soste