Apartamento de Andrea Rossi. Salón principal.
El salón se había quedado en silencio cuando Dalia entró. Los hombres la observaban con atención, pero ella no se detuvo. Fue directamente hacia Viktor, que estaba de pie junto al sofá, con las manos apoyadas en el respaldo y la mirada fija en ella. Sus ojos, normalmente duros como el acero, tenían un brillo diferente. Una mezcla de esperanza y miedo que apenas podía contener.
Dalia se detuvo frente a él, a un paso de distancia. Y entonces, con una