La llamada se cortó. Andrea colgó y se recostó en el sillón, con los dedos entrelazados sobre el estómago. La luz de la lámpara incidió en la brújula rota de su antebrazo izquierdo.
—Buenas noticias —dijo, mirando a sus hombres con aquella sonrisa que no llegaba a los ojos—. La hermana pequeña de Tessa Loren ha salido del armario. Los Leones ya están encima de ella. Eso significa que tenemos un As en la manga.
Matías se separó de la pared, masticando un nuevo palillo.
—La tal Dalia. ¿Y qué sabe