Punto de vista de Mariana
Dimitri no nos siguió. Chasqueó los dedos bruscamente. Dos criadas que habían estado rondando en la puerta bajaron apresuradamente las escaleras.
"Llévenlas al baño azul de la suite de invitados", ordenó con voz entrecortada. "Báñenlas. Con cuidado. No las fuercen. Solo... lávenlas".
Las criadas se acercaron con cautela. Las chicas se estremecieron cuando alguien las agarró.
"No pasa nada", respondí, suavizando la voz. "Solo van a ayudarlas a asearse. Son amables".
Las