El rugido del abismo se intensificó, resonando como un coro de tormentas y lamentos que amenazaba con desgarrar el mundo. Las criaturas de sombras, temerosas pero atraídas por la energía de la gema, avanzaron lentamente, su presencia sumiendo el campo de batalla en un frío insoportable. Las ruinas de Uruk, que alguna vez representaron la gloria de una civilización antigua, parecían ahora un escenario del juicio final.
Tarsus dio un paso más, colocándose entre Kael y el abismo. Sus hombros estab