El eco de la explosión que siguió a la desaparición de Kael aún resonaba en las paredes de la caverna. La energía que dejó a su paso continuaba vibrando, una amenaza intangible que recordaba al grupo lo cerca que estaban del desastre.
Ethan seguía de rodillas frente al Fragmento, jadeando mientras apretaba el Orbe contra su pecho. Su cuerpo temblaba bajo el peso de lo que acababa de experimentar, y su mente era un torbellino de emociones y recuerdos.
Afrodita se arrodilló junto a él, colocando