La salida de la caverna los recibió con un amanecer tenue, donde los tonos dorados apenas lograban disipar las sombras que se extendían como heridas abiertas en el paisaje. Las montañas cercanas parecían observarlos con indiferencia, imponentes e inamovibles, mientras el grupo avanzaba con pasos pesados. Cada inhalación traía consigo el aire húmedo y denso de la selva, mezclado con el peso del cansancio y la pérdida.
Ethan caminaba detrás de Afrodita y Poseidón, sosteniendo el Orbe con ambas ma