La cámara estaba envuelta en un silencio casi reverencial. Los ecos de la batalla con los guardianes se habían desvanecido, pero la energía del lugar seguía presente, impregnando el aire con una carga eléctrica que hacía que cada respiración se sintiera más pesada. La luz del Orbe, ahora tenue pero constante, iluminaba los rostros del grupo mientras todos intentaban procesar lo que acababa de ocurrir.
Afrodita observaba a Ethan desde donde estaba, su expresión era una mezcla de alivio y preocup