Mundo ficciónIniciar sesiónEl Vanderbilt Star no era solo un yate, era un palacio flotante lleno de excesos, una bofetada de opulencia en mitad de la desolación del Atlántico.
Al abordarlo desde el pequeño bote de traslado, el contraste fue brutal, atrás quedaba el olor a óxido y desesperanza del carguero, aquí, el aire olía a gardenias frescas, champán de mil dólares y la fragancia rancia del poder antiguo.
Al llegar a la plataforma de desemb







