El salón se convirtió en una cámara de vacío.
Aria sentía que el peso de las esposas comenzaba a materializarse sobre sus muñecas antes de que el detective siquiera las sacara.
Alistair, a unos metros, sostenía su copa de cristal con una arrogancia que irradiaba triunfo, él lo había planeado todo, el desfalco, el arma, el video. ¡Era su golpe de gracia!
— Detective, me temo que está cometiendo un error que su carrera no podrá costear — la voz de Killian Sterling intervino, cortando el aire como