Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que cayó sobre el despacho de Jean - Pierre Beaumont fue más violento que el estruendo de un disparo.
Killian permanecía bajo el umbral de la puerta, con su figura recortada contra la luz mortecina del pasillo, el bastón de ébano en su mano derecha temblaba ligeramente, pero no por debilidad física, sino por la tensión contenida en cada uno de sus músculos.
Sus ojos, antes nublados por la fiebre, ahora eran dos







