Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz grisácea de un amanecer nublado se filtraba por las rendijas de las persianas del motel, dibujando líneas de sombra sobre el rostro de Killian.
Había sobrevivido a la noche.
Aria, sentada en una silla de madera frente a la cama, no había pegado el ojo. El teléfono seguía en su regazo, con la imagen de su padre siendo arrastrado fuera del fuego quemándole las retinas.
Cuando Killian abrió los ojos, lo primero q







