Mundo ficciónIniciar sesiónLa bruma de los acantilados se filtraba por las tablas carbonizadas del viejo restaurante como dedos espectrales que intentaban arrastrar a Aria de vuelta al pasado.
El Lincoln se detuvo con un chirrido de neumáticos sobre la grava húmeda. Aria bajó del vehículo, sintiendo que el aire cargado de salitre y ceniza le llenaba los pulmones, provocándole una náusea que luchó por reprimir.
El restaurante, que alguna vez fue el orgullo d







