La Isla de las Sombras hacía honor a su nombre, envuelta en una bruma que parecía pegarse a la piel como el aliento de un muerto, la propiedad Beaumont era ahora una cáscara vacía, un mausoleo de cemento y cámaras de seguridad que parpadeaban con un rojo rítmico.
Killian y Aria no llegaron con un ejército, sino con la precisión de quienes ya no tienen nada que perder.
Evadieron el sistema de patrullas usando el conocimiento que Killian tenía del modus operandi de los Sterling, los hombres de Si