La niebla caía densa sobre el Valle de los Ecos. Donde antes el viento traía aromas de fuego y guerra, ahora solo quedaba silencio. O eso parecía. Porque en la bruma... una voz persistía.
Kael caminaba solo entre los altos pinos, cada paso dejando huella en la humedad del suelo. Habían pasado siete lunas desde la partida de Serena, y aunque los clanes comenzaban a reconstruir bajo el mandato provisional de Elandra, él seguía vacío, como si cada rincón de su alma hubiera sido hollado por el sacr