La luna, antes testigo silente, ahora ardía en el firmamento como una llama blanca entre las sombras. Serena se encontraba frente al Espejo de Sangre, el mismo que su abuela usara para sellar los secretos del linaje. Las imágenes en su superficie ondulaban, mostrando reflejos de un pasado ancestral, rostros de reinas olvidadas y lobos con ojos de fuego.
Detrás de ella, Kael se mantenía en guardia. Aún llevaba la marca, pero el sello de Serena había estabilizado su alma. Por ahora. Aunque ambos