Los días en la Biblioteca de las Voces Silentes se habían convertido en una rutina para Sariah. Aquel lugar, custodiado por sortilegios antiguos y protegido de la fractura espiritual que carcomía al mundo exterior, era uno de los últimos refugios donde los ecos del pasado aún susurraban sin temor. Las paredes murmuraban secretos, fragmentos de visiones y vestigios de la voluntad de Serena, pero ningún susurro había preparado a Sariah para lo que estaba a punto de encontrar.
Ese día, los cielos