LAURENTH
El cuerpo de Lyra estaba frío entre mis brazos. Su respiración era débil, apenas un susurro. El mundo se derrumbaba a mi alrededor, pero lo único que podía escuchar era mi corazón rugiendo de miedo.
Kael furioso notó a Rhyd, que aún sostenía el chocolate envenenado, y la furia lo consumió.
—¡FUISTE TÚ! —rugió, lanzándose sobre él—. ¡TÚ FUISTE! ¡TÚ LA ENVENENASTE!
Los dos alfas chocaron con violencia, la mesa se hizo añicos bajo el peso del golpe. Rhyd alzó los brazos intentando defende