KAELAN
El día se había estirado hasta el cansancio, y aun así el cansancio no podía con la necesidad de volver a mi hogar. El entrenamiento, el polvo, la tensión en el aire por las noticias del norte… todo se desvanecía apenas cruzaba el umbral de nuestra habitación.
Allí estaban ellas.
Mis tres razones para respirar.
Laurenth, recostada en el sofá, con Elian en brazos. La luz de la tarde bañaba su piel como si el sol solo existiera para mirarla. Su cabello suelto caía por sus hombros, y Lyra,